_____                 _            _        
| ___ \               | |          | |       
| |_/ /   _ _ __ ___  | |_ _____  _| |_ ___  
|  __/ | | | '__/ _ \ | __/ _ \ \/ / __/ _ \ 
| |  | |_| | | | (_) || ||  __/>  <| || (_) |
\_|   \__,_|_|  \___/  \__\___/_/\_\\__\___/ 
noticias en texto simple --------------- RSS
     

Regresar | Leer en txt

La 4T todavía no llega al mar

Por: Iván Restrepo

Los mexicanos somos privilegiados al tener poco más de 11 mil kilómetros de costa en los océanos Pacífico y Atlántico y una zona económica exclusiva cercana a los 3.2 millones de kilómetros cuadrados. En esos espacios existe una enorme riqueza marina, además de hidrocarburos. Sin embargo, el país todavía no cuenta con un programa global para incorporar al Plan Nacional de Desarrollo la investigación de los centros especializados en los vastos ecosistemas marinos. Si bien hay algunos avances, persisten problemas agravados con el tiempo y que por los cambios que se registran en el mundo deben ser resueltos con prontitud.

Uno de esos problemas es la carencia de una efectiva coordinación entre las instituciones gubernamentales vinculadas con los asuntos marinos, lo cual obs­taculiza tomar decisiones certeras y oportunas. A ello se agrega el papel marginal que tiene la comunidad científica en esas decisiones. Sólo aparece si hay alguna emergencia ambiental, cuando lo ideal es establecer un organismo descentralizado que contribuya a diseñar una política oceánica nacional, con programas específicos en pro de la conservación y el aprovechamiento sostenible de la riqueza marina, y sea el puente con las instancias gubernamentales.

Los centros de investigación de México han reunido durante décadas información de primer nivel sobre el estado de nuestro sistema costero y marino. Es el caso del Instituto de Ciencias del Mar y Lim­nología de la UNAM, con más de 25 años de difundir los trabajos de su personal académico, los de otras dependencias de esa casa de estudios, además de los de la UAM, el IPN, el Cicese, el Cinvestav, el Cicimar, el Ciad; de institutos tecnológicos y universidades lo mismo de Baja California que de la península de Yucatán.

Muestra de lo anterior es la edición reciente de Costas y mares mexicanos; contaminación, impactos, vulnerabilidad y cambio climático*. La coordinación de los trabajos contenidos en esta obra estuvo a cargo de Alfonso A. Vázquez Botello, Susana Villanueva y Jorge Gutiérrez. En ella más de 80 especialistas de diversos centros de investigación describen los efectos negativos ocasionados por la ocupación anárquica de la franja litoral, cada vez más vulnerable por el cambio climático y las actividades humanas. Igualmente el estado de las formaciones coralinas, manglares, humedales, las lagunas costeras, estuarios y ríos. Todos ellos padecen graves problemas por la acumulación de basura de las poblaciones, la industria y la agricultura. Es muy diversa y tóxica: hay residuos de hidrocarburos, agroquímicos y hasta metales pesados, que son cancerígenos. Se suma la explotación irracional de las pesquerías en mares, ríos y lagunas.

Cada vez más especialistas en todo el mundo recalcan la importancia ecológica, social, política y económica de las zonas costeras, la vida marina y los diversos cuerpos de agua. Valoran los efectos que les ocasionan la contaminación y el cambio climático. Advierten cómo las poblaciones que viven allí son las más vulnerables y en algunas regiones ya padecen las consecuencias del incremento del nivel del mar y la presencia de fenómenos meteorológicos cada vez de mayor intensidad, como los huracanes. Es notoria la acelerada erosión de las playas por el aumento del oleaje, con la consecuente destrucción de los ecosistemas y la infraestructura pública y privada. En México se observa en Tamaulipas, Veracruz, Tabasco , Campeche, el norte de la península de Yucatán, en Sinaloa y Nayarit.

En esta publicación y en otras anteriores los especialistas muestran cómo los efectos del cambio climático en nuestro país son muy variables. Incluyen desde lluvias torrenciales hasta sequías prolongadas; modificaciones en los ciclos agrícolas que repercutirán en la producción de alimentos; salinización de la tierra; aparición de nuevas enfermedades; modificación y adaptación de las especies pesqueras y de los patrones de captura de ellas. Agreguemos una contaminación que crece en volumen y peligrosidad.

La 4T prometió hacer las cosas diferente. Todavía no lo hace en los temas que los científicos tan bien analizan en las instituciones de investigación marina.

Vía

https://www.jornada.com.mx/2020/02/24/politica/016a2pol

Regresar | Leer en txt